Naces bello, radiante
animas el espíritu, flagrante
agrupas, reúnes, aconteces
mecánicamente fabricas motivos de alegría
de los que sirven para cada día
Anfitrión sublime,
trajeado de blanco vienes
a momentos llevarte
que se archivan en la memoria
de aquellos a quienes la felicidad
no les dura más que un minúsculo instante
Y qué decir de tu mediodía...
ausentes sobremesas sin algarabía
silencioso te posas, soñoliento
y comienzas lentamente
a marchitarte, en tu melancolía
Tu tarde llega, fría
imperfecta perla de concha deforme
se oyen charcos sucios cruzados por coches
que rugen, vagamente, en la lejanía
Los momentos lloran tu presencia
lo deshecho se convierte en un martirio
el aire se arrepiente de haber hecho
lo que un día sus quehaceres, le exigían
Eres sentido en cada rincón,
hoy estás latente en cada esencia
envuelves la naturaleza de tristeza
que se abraza a ti llena de impotencia
Oscura noche, meditada presencia
euforia de algunos
tinieblas de la mayoría
eres sólo el fin de un período
que desgraciadamente, limita nuestra vida
nuestra existencia.
Érase una vez un día….
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